La Alejandrita es un cristal muy duradero y resistente, ideal para llevar contigo, aunque su extraordinario cambio de color la hace sensible a la luz solar directa prolongada. Es importante protegerla de exposiciones extremas para mantener su esplendor.
Para limpiarla energéticamente, puedes dejarla reposar sobre un cuenco, plato o vara de Selenita, o sobre una drusa de Cuarzo Blanco o Amatista. Otra forma muy efectiva es pasarla por el humo de un sahumerio, como salvia blanca o palo santo, visualizando cómo se lleva cualquier energía que no le pertenezca. Aunque es resistente al agua, te recomendamos sumergirla en agua con sal marina por un corto periodo de tiempo para una limpieza profunda, secándola muy bien después.
Para recargar su energía, déjala bajo la suave luz de la Luna llena durante toda la noche, permitiendo que absorba su vibración lunar. Si necesitas una recarga rápida y potente, puedes pedirle a tu Alejandrita que en un minuto se cargue de toda la energía que necesite del sol, ¡la intención es poderosa!